Este es un espacio donde tu cuerpo vuelve a sentirse a salvo para sentir, poner límites con seguridad, usar tu voz, decir que no sin culpa, salir de la complacencia, ser amable contigo, soltar la autoexigencia, conocer y regular tu sistema nervioso, y reconectar con tu potencia y autenticidad.
En estas sesiones no encontrarás fórmulas mágicas ni respuestas inmediatas. Tampoco apuramos ni forzamos procesos. Te acompaño para que, a tu propio ritmo, puedas encontrar tus propias respuestas desde la sabiduría de tu cuerpo.
Antes de comenzar un proceso, nos encontraremos en una Sesión de Claridad de 15 minutos. Será un espacio para conocernos, explorar qué te gustaría trabajar y descubrir si este acompañamiento es para ti y si soy la persona adecuada para acompañarte.
Si ambos sentimos que es un buen momento para trabajar juntos, después de esa conversación podrás elegir la forma de acompañamiento que mejor se adapte a lo que necesitas.
→ Venís trabajando con un psicólogo/coach pero hay temas que se siguen repitiendo aunque ya los hayas trabajado.
→ Sentís que estás desconectada de tu cuerpo. Puede que haya emociones que te cuesta sentir (tristeza, rabia, miedo...)
→ Estás experimentado tensiones, rigidez y/o dolor en tu cuerpo. Dolor en cervicales y lumbares, tensión en mandíbula, dificultades para conciliar el sueño, ansiedad, etc.
→ Sentís que vivís en una lucha interna, caos y bucles mentales que te agotan.
→ Sentís que se te juntaron muchas cosas y que no estás pudiendo con todo: cambios, duelos, rupturas.
→ Ya estás en contacto con tu cuerpo pero te encantaría seguir profundizando.
Soy Brenda. Antes de contarte lo que estudié y mi experiencia, déjame que te cuente quién soy.
Durante mucho tiempo me la pasé reprimiendo mi mundo emocional, tenía terror a sentir. Experimenté situaciones tormentosas con tal de no sentir: bucles mentales, inseguridad, baja autoestima, inflamación corporal, acné, caída de pelo, y algunas cosas más que seguro me estoy olvidando.
Hasta que no pude más y me pegué una zambullida hacia dentro para conocerme. Eso suena poético, pero de poético no tuvo nada. Más bien se sintió como hundirme en un lago de barro. Eh! pero salí y acá estoy, más viva que nunca.
Este camino de volver a sentir fue duro pero muy satisfactorio porque logré conocerme a unos niveles de profundidad que no sabía que existían. Poco a poco, fui sintiéndome cómoda en mi propia piel. Paso a paso, fui sintiéndome segura de volver a sentir y de sentirlo todo: lo lindo y lo incómodo. Y sobre todo, sin juzgarme.
Por eso me dedico a la somática informada en trauma. Porque, literalmente, me devolvió las ganas de disfrutar la vida.
Mis formaciones:
"Antes de comenzar mi proceso con Bren, vivía sobreviviendo. Despertaba cada mañana completamente cansada, con ansiedad desde el momento en que abría los ojos y con mi mente acelerada pensando mil cosas al mismo tiempo. Un profesional de la salud mental me compartió que había indicios consistentes con C-PTSD, ansiedad y depresión, y mi experiencia diaria reflejaba ese estado de hipervigilancia, tensión constante, agotamiento y desconexión corporal.
Después de muchos años sosteniendo trauma complejo, llegué a un punto donde ya no podía seguir cargando sola con las consecuencias emocionales y físicas de vivir así. Aunque sentía muchísimo, mi forma de protegerme había sido huir de lo que sentía. Y ahí fue donde Dios puso a Bren en mi camino.
Desde el inicio, ella creó un espacio donde me sentí profundamente segura, sostenida y acompañada con muchísima calma, paciencia y amor. Por primera vez en mucho tiempo sentí que podía ser completamente vulnerable sin sentirme juzgada, apresurada o “demasiado”.
Una de las cosas más transformadoras de este proceso fue aprender a permitirme sentir. Bren me enseñó que no existen sensaciones correctas o incorrectas, y que sentir no era algo de lo que tenía que escapar. Poco a poco, mi cuerpo empezó a entender algo que nunca había sentido realmente: que ya no estaba en peligro.
Hubo un momento que marcó profundamente mi proceso. Me sentí muy activada emocionalmente y, por primera vez, pude usar las herramientas que Bren me enseñó para regresar a la seguridad por mí misma. Ese día entendí que algo real estaba cambiando dentro de mí.
Hoy mi relación con mi cuerpo es completamente distinta. Ahora puedo reconocer cuándo me estoy activando y responder desde un lugar mucho más consciente y seguro. Tengo más energía, más conexión conmigo misma y, sobre todo, aprendí a sentir sin huir de mí. Incluso cosas tan simples como atravesar conversaciones difíciles desde la tranquilidad y la paz eran algo que antes me parecían imposibles.
Si tuviera que resumir mi proceso en una frase sería:
“Antes sobrevivía, ahora puedo sentir sin huir de mi.”
Creo profundamente que Dios usó a Bren y este proceso para traer descanso, seguridad y esperanza a partes de mí que llevaban años viviendo en tensión. Su presencia, su calma y la forma tan humana y amorosa en que acompaña a las personas tuvieron un impacto muchísimo más grande de lo que probablemente ella imagina. Siempre voy a agradecer haber coincidido con ella en este camino."
Lili Benitez Rodriguez.
No es necesario, puedes hacer un proceso de somática como un complemento o como un proceso independiente.
Son cada 15 días.
No, no la reemplaza.
Las sesiones son online por Zoom y duran 1 hora.
No, no necesitas tener experiencia previa en somática porque empezamos desde donde estás. Cómo estés y lo que traigas a sesión será el punto de partida.
Necesitas estar en un espacio tranquilo, tener una buena conexión a internet y curiosidad para explorar tu cuerpo. Eso es todo!